Drones, un amigo potencial con poco reconocimiento

Cada vez más se habla en los medios de comunicación de estos aparatos que algunos temen (más por desconocimiento que por interés directo de verlos con malos ojos) y que puede parecer que en todo momento están sobrevolando nuestra intimidad. Es hora de sacarnos esta visión de la cabeza, y eso es lo que tratamos de demostrar desde la Fundación Ascamm, donde ingenieros de investigación trabajan diariamente para dotar estas máquinas de suficiente autonomía (aunque nos resistimos a hablar de inteligencia) que permitan un uso responsable y seguro.

Si bien es cierto que en Europa menos que en Estados Unidos, aunque mucha gente cuando oye hablar de drones piensa inmediatamente con máquinas de guerra no tripuladas. De todos modos, la realidad del tejido industrial y de investigación tanto aquí como en el global europeo es muy lejana a estas aplicaciones.

Entre otras operaciones, a Ascamm trabajamos no sólo para que esto sea una realidad, sino que estas operaciones sean robustas y ejecuten de manera autónoma sin poner en peligro las personas ni el material, así como no necesita atención constante por unos equipos ya de por sí en situación de alto riesgo y estrés.

Actualmente, el foco más fuerte de la investigación en drones (también llamados vehículos aéreos no tripulados, o UAV por sus siglas en inglés) radica no sólo en hacerlos más polifacéticos, sino más seguros. Estos dos grandes hilos se detallan a continuación:

Funcionalidades avanzadas

Agricultores, bomberos, fotógrafos, equipos de cine, equipos de búsqueda y rescate, arquitectos, entre muchos más, han empezado a ver una oportunidad de facilitar parte de su trabajo con esta tecnología. El valor que puede aportar un UAV es sobre todo una operación muy económica y de sencilla implantación.

Mayoritariamente hay dos tipos de drones, los llamados de ala fija y los multicòpters. Los primeros son exactamente como unos aviones de pequeño tamaño (pueden hacer entre 1m de envergadura los más pequeños, hasta 8m los más pesados) que vuelan gracias a la velocidad del aire que choca contra sus alas. Los segundos se equiparan a un helicóptero, aunque normalmente con más rotores (cuatro, seis u ocho son las configuraciones más estándar) que tienen capacidad de despegar y aterrizar verticalmente y estar estáticos en elevación.

Estos dos grandes grupos dan pie a una lista inacabable de funcionalidades que han sido contempladas con interés para potenciales usuarios. Sólo por poner un ejemplo: un bombero que necesita visualizar urgentemente cómo evoluciona un incendio en una finca de difícil acceso para valorar los efectivos a desplegar y la mejor localización, puede despegar un multicòpter que en treinta segundos está sobrevolando el área y con una cámara térmica y otra visual muestra rápidamente al equipo de bomberos la situación y además genera en tiempo real unos mapas (tipo GoogleEarth) que son visualizados desde tierra aportando información muy valiosa. Desde la Fundación Ascamm hemos desarrollado estas funcionalidades avanzadas de mapeado (2D y 3D), detección de potenciales víctimas en desastres naturales, navegación autónoma, optimización de operaciones, etc.

Como este ejemplo hay muchos más. Usuarios que cada vez más llegan a las puertas de la Fundación Ascamm, con inquietudes y (a menudo) gran desconocimiento de esta tecnología, y que ven con ilusión (y cierto grado de admiración) lo que estamos desarrollando en Ascamm.

Robustez de operación

Para ello, hemos montado en el UAV una serie de cámaras y sensores, que a través de unos algoritmos muy avanzados que corren en un pequeño ordenador embarcado, ofrecen capacidades de navegación autónoma (sin piloto ni operador) totalmente seguras. En otras palabras, el drone puede percibir el entorno y navegar por este sin colisiones mientras desarrolla de manera óptima su misión.

Estas funciones avanzadas no están disponibles en los drones comerciales que actualmente usan equipos de cine, de revisión de líneas eléctricas, usuarios de ocio y profesionales, etc. Pero son esenciales para la futura implantación a gran escala de estos aparatos voladores. Así como actualmente no se concibe un coche sin cinturones de seguridad o sistemas seguros de frenado, muy pronto no se aceptará el uso de UAV que no dispongan de un nivel de autonomía básico que permita esta robustez y seguridad en operaciones.

Es por ello, que desde la Fundación Ascamm, Centro Tecnológico Avanzado de la red Tecnio, trabajamos muy fuerte para hacer que esta investigación que se desarrolla en las universidades punteras europeas e internacionales, y también dentro mismo de Ascamm, sea aplicada a las operaciones con UAV.

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