Los medios y la tecnología

No hace muchos días, la prensa dio noticia de que Amazon tenía previsto entregar sus productos mediante “drones”, pequeños aparatos aéreos no tripulados que sobrevolarían nuestras ciudades para llevarnos nuestro pedido a casa.

Los expertos dicen que esto tiene aún más de ciencia ficción que de realidad cercana, dadas las dificultades regulatorias que hoy afectan a estos aparatos voladores y dados los retos tecnológicos que todavía tienen que superar para garantizar la seguridad. Sin embargo, la noticia desató un interés inusitado por parte de empresas que pocos meses antes, si las ibas a ver por hablarles de “drones”, ni siquiera te recibían.

Más recientemente ha pasado algo parecido con la impresión 3D. Un par de noticias a toda página y un montón de empresas interesadas en saber cómo puede afectarles esta tecnología y si es cierto que pueden ir desguazando todas sus máquinas y comprar a cambio un par de impresoras.

En ambos casos, sin embargo, la noticia llega a los medios de difusión cuando quien debe liderar una nueva tecnología ya ha tomado posiciones. Es decir, llega demasiado temprano para los consumidores y muy tarde para quien pretenda ir por delante de la competencia; y a veces muy tarde hasta para poder resistirla. De alguna manera, la noticia mide el atraso relativo de todos aquellos a los que llama la atención, y relata lo que ya ha pasado a los que se han quedado atrás.

Para estar al día hay que ir, pues, por delante de la noticias. Hay que bucear entre las patentes que se publican y aún más hondo: entre los artículos de los medios especializados, los congresos científicos y tecnológicos… Hay que tener, en definitiva, una estrategia de “business intelligence” que ni se improvisa ni se sustituye leyendo la prensa.

¡Y eso sólo para estar al día! Es decir, para que la competencia no nos coja desprevenidos y no nos quede sino cerrar. Porque si lo que se quiere es ir por delante de la competencia, entonces todo lo anterior son meros inputs con los que alimentar nuestra propia investigación, y entonces la información, en vez de difundirla, habrá que esconderla tanto como sea posible para no dar pistas a la competencia.

Así pues, bienvenidas las noticias tecnológicas y el interés que despiertan. Para aquello de lo que hablan ya no sirven, pero puede muy bien ser que este empresario alertado se disponga a querer anticiparse en el futuro. Y a partir de ahí, todo está por hacer y todo es posible.

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