Si también la UE deja de pagar

La medianoche del lunes 17/11 se acababa el plazo para aprobar el presupuesto UE 2015 por parte del Consejo, el Parlamento y la Comisión, y lo hizo sin que se alcanzara un acuerdo. En consecuencia, la Comisión deberá presentar un nuevo presupuesto e iniciar un nuevo proceso de conciliación. Y si éste no se cierra antes del 31/12, la Comisión deberá prorrogar mes a mes el presupuesto 2014, a razón de 1/12 por mes.

La cuestión es de especial relevancia para el ecosistema de I + D puesto que, además del presupuesto 2015, se negociaban modificaciones del de 2014 para que se puedan llevar a cabo los pagos atrasados de proyectos ya comprometidos e incluso realizados, y esto afecta de manera muy especial a los proyectos de I + D. En primer lugar, porque es el ámbito donde se encuentra el mayor importe de pagos pendientes en términos relativos; y, en segundo lugar, porque con los recortes impuestos por los programas de austeridad en muchos países, la I + D se mantiene principalmente gracias a los fondos de la UE.

De hecho, el escollo principal de las negociaciones no era tanto el importe del presupuesto como el de los pagos pendientes y la necesidad de resolverlo ampliando la capacidad de pago prevista por 2014. Un escollo que la Comisión y el Parlamento se habían comprometido a resolver cuanto antes y que al Consejo de estados no parecía preocuparse en exceso.

De momento, las presiones de las organizaciones europeas de I + D en relación con este tema no han tenido efecto y más bien será necesario que en lugar de presionar a la UE lo hagan en sus propios estados para que paguen lo que deben a la UE, de entrada, y para que acompañen sus palabras, en pro de la I + D y su necesidad para impulsar el crecimiento, con el dinero necesario para cumplirlas.

Es ciertamente paradójico que la UE haga directivas obligando a los Estados miembros a acortar los plazos de pago y que la propia UE los alargue al no recibir los medios necesarios por parte de los Estados miembros. ¿Una revancha de éstos? En todo caso algo que no ha de mejorar la percepción ciudadana respecto a la UE ni favorecerá el crecimiento económico que todo el mundo dice perseguir.

Habrá que ver cómo se concreta la promesa Junker de movilizar hasta 300.000 millones y si esto verdaderamente supone la necesaria inflexión de las políticas seguidas hasta la fecha. Entre otras cosas, que así lo sea dependerá de qué importe se dedica a investigación e innovación.

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