Vualven las fábricas

Asociadas con chimeneas, columnas de humo y con molestas sirenas que anunciaban los cambios de turno, las fábricas industriales fueron expulsadas de nuestras ciudades, apartadas a polígonos mal comunicados y peor servidos, y el suelo que ocupaban fue destinado a usos residenciales más amables y, también, mucho más rentables.

No en vano pensábamos que China debía convertirse en la fábrica del mundo y que en Occidente ya nos ganaríamos bastante bien la vida si reteníamos la investigación, la innovación y el diseño.

Demasiado bonito para ser cierto. Tras las industrias marchaban los millones de puestos de trabajo que hoy nos faltan. Por eso el clamor unánime actual en pro de una reindustrialización que quien sabe si no es tan nostálgico como lo sería hablar de una reagrarización.

En todo caso, las nuevas tecnologías de fabricación avanzada, la impresión 3D y la manufactura aditiva han atraído incluso a las urbes, que si no hace mucho expulsaban a las industrias, hoy tratan de atraerlas.

La ciudad de Barcelona, por ejemplo, a través de su Instituto de Arquitectura Avanzada y con la colaboración de Ascamm, está trabajando con un conjunto de empresas de primer nivel, para poner en marcha un conjunto de “fab -labs”, es decir, fábricas/laboratorio urbanas donde se lleve a cabo una producción industrial flexible y sostenible, sin chimeneas ni ruidos.

La especialización territorial, con los ciudadanos aquí y las fábricas allí, y su compleja movilidad asociada, parece que dará paso a una mayor mezcla de usos y una integración de actividades: en las plantas superiores, la innovación y el diseño, a pie de calle, impresoras 3D dando forma final a los productos según las preferencias de los consumidores. Y, en algunos casos, con carcasas personalizadas que el consumidor se producirá en casa directamente con su propia impresora.

Así pues, la reindustrialización no parece que tenga que venir de la mano de nuevas plantas fabriles kilométricas implantadas en la periferia urbana. La encontraremos en el cuarto segunda o en el tercero primera de unos edificios que tendrán comercio a pie de calle y viviendas en las otras plantas; de unos edificios sensibles al clima y, por eso mismo, mucho más sostenibles.

Internet, robots, drones , impresoras 3D , fab -labs urbanos … el mundo de hoy no tiene nada que ver con el de ayer . Y el que ha de venir, todavía menos.

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